Brevísima historia sobre una isla
Primer acto
Colonizadores de una isla utilizan la madera de sus numerosos bosques para construir canoas y así poder pescar delfines, y especialmente para armar estructuras que les permita trasladar sus esculturas de roca volcánica de una punta de la isla a la otra.
Segundo acto
Los habitantes de la isla no paran de construir estatuas. Siguen utilizando mucha madera. Desaparecen algunos bosques. Se extinguen las aves autóctonas.
Tercer acto
Ya no quedan árboles en la isla. No hay forma de construir siquiera canoas para pescar. La sobrexplotación del terreno y el agotamiento del suelo contribuyen a la pérdida de cada vez más cosechas. Hay hambre. Ante la debacle ecológica, consideran que las cientos de estatuas que fabricaron durante siglos están malditas; a muchas las destruyen. Los habitantes recurren al canibalismo.
Ya no quedan árboles en la isla. No hay forma de construir siquiera canoas para pescar. La sobrexplotación del terreno y el agotamiento del suelo contribuyen a la pérdida de cada vez más cosechas. Hay hambre. Ante la debacle ecológica, consideran que las cientos de estatuas que fabricaron durante siglos están malditas; a muchas las destruyen. Los habitantes recurren al canibalismo.
EL DIARIO NO HABLABA DE TI Parece un cuentito con moraleja, pero no, es la historia de la famosa ISLA DE PASCUA. Hace poco tiempo apareció en los diarios una investigación que da cuenta de esta adorable secuencia de acontecimientos que seguramente tuvo origen allá por el Siglo XIV cuando un muchacho tuvo la idea de hacer cabezas gigantes para decorar los bordes de la isla, porque los enanitos de jardín le parecían un poco grasa.


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